viernes, 20 de diciembre de 2013

CONCENTRACIÓN LUNES 16 DE DICIEMBRE 2013

Los Plenos extraordinarios y las concentraciones  mensuales  se vienen celebrando desde hace varios  años y en ellos hacemos presentes a las mujeres asesinadas durante el mes. En todos estos años no ha pasado un solo mes sin que alguna mujer fuera asesinada.


En este mes de diciembre comenzamos con la lectura de los relatos que se presentaron a concurso con motivo del 25 de noviembre, Día Internacional Contra la Violencia hacia las Mujeres.

Rafael Garrido Vilchez, del IES. Los Pedroches dio lectura al relato de título "OTRA VEZ.....":

"Antes de abrir los ojos lo huelo...y me entran ganas de llorar, ese olor, el olor a margaritas. Todo vuelve a empezar otra vez.

Con cuidado abro los hinchados ojos y trato de reconocer a la gente que hay a mi alrededor, veo a mi madre, mis hermanas, mis hijos, mi abuelo, incluso la vecina del piso de al lado, pero no lo veo a él.

Todos empiezan a hablar a la vez, casi a gritar, pero yo solo veo sus caras deformadas por los restos de la anestesia y el miedo, ¿dónde está?, no puedo verle. Mis hijos se abalanzan sobre mi asustados, intento abrazarlos pero no puedo moverme, entonces me doy cuenta de que estoy inmovilizada por un mar de vendas y tablillas que me empiezan a asfixiar, apretándome lo que quedan de mis extremidades, una infinidad de tubos se introducen en mi cuerpo y un irritante sonido rítmico me taladra los oídos, ahogada por el pánico intento gritar, pero nada sale de mi garganta.

Entonces las figuras se apartan y lo veo allí sentado en una silla tan fría como su mirada, con un ramo de margaritas mas grande que el anterior, con otra caja de cuero y una tarjeta que podría recitar sin haberla leído, hay restos de lágrimas en sus mejillas y tiene los ojos enrojecidos, ¿Qué me habrá sucedido esta vez? ¿Una caída por las escaleras? ¿Unas estanterías mal colocadas? ¿Un accidente en la cocina, quizá? Con estas preguntas en la cabeza mi vista empieza a oscurecerse, subrayando aun mas su impasible mirada.

La segunda vez que me despierto mis hermanas están sentadas en el borde de la cama discutiendo acaloradamente entre ellas, se gritan unas entre otras señalándose y llorando, yo intento decirles algo, explicárselo todo, llorar con ellas y acabar con esto de una vez por todas, salir de este circulo de humillación y dolor, pero no parecen escucharme, les llamo por sus nombres e incluso les grito, pero no reparan en mi, en un ultimo esfuerzo por llamar su atención tiro el jarrón con las margaritas al suelo antes de volver a sumirme en otra pesadilla.

Ya puedo moverme, el médico dice que no es tan grave como parecía, solo algunos huesos rotos y unos cuantos traumatismos, todo está bien, puedo volver a casa.



Subida en una silla de ruedas recorro el hospital que tan bien conozco, los pasillos verdes, los ascensores, las puertas rojas... empujada por mi madre me dirijo hacia la salida. Al abrir las puertas principales están todos allí, haciendo un semicirculo, aplaudiendo y vitoreando, contentos de mi recuperación, en medio de todos ellos se encuentra él, sonriente y bien vestido, con mis hijos a su lado. Todo esto me hace recordar el día de mi boda y por un momento sonrío. Cuando llego hasta él me besa en los labios y me ayuda a subir en el coche en marcha se acaba la función y el telón cae, otra nueva historia empieza, una historia de la conozco el final.

Ya estamos en casa, solo él, yo y mis hijos. Al entrar no me sorprende verlo todo perfectamente recogido y limpio, me deshago del abrigo ignorando las punzadas de dolor y lo coloco en el perchero, avanzo por el pasillo hasta el salón, la mesa está puesta y la comida servida, boles de ensalada, carne e incluso galletas hechas recién hechas cubren el mantel blanco.

Recordando una escena idéntica no mucho tiempo atrás me dirijo a mi dormitorio, allí miro mi reflejo en el espejo, el rojo y el morado son los colores que destacan sobre unos ojos hinchados y unas cuantas suturas. Me desvisto cuidadosamente y me pongo la bata. Es hora de cenar, no debo hacerles esperar... con cierta prisa me pongo las zapatillas y me dirijo una vez más al espejo, en la repisa de este se encuentra la caja de cuero negro, en el mismo sitio de siempre, abro el cajón y vuelco el contenido de la caja en él. Otro collar dorado cae sobre otras baratijas sin significado alguno para mí, todas ellas regalos de arrepentimiento que me recuerdan lo fácil que es pedir perdón y ser perdonado.

Salgo de la habitación con la mejor sonrisa de la que soy capaz y me siento en la mesa, dispuesta a intentar cambiar el final de esta historia una vez más, prometiéndome a mi misma lo mismo de siempre y observando que todo sigue igual, que nada parece haber cambiado, otra vez...

Mujer asesinada en el mes de Noviembre:
26 de noviembre: Mujer de 26 años en Valencia








Guardamos un minuto de silencio por la mujer asesinada.

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